Debo ser uno de aquellos narcistas que sólo aprecian las cosas cuando ya han ocurrido. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño. En estas tres últimas giras he apreciado mucho más a toda la gente que he conocido personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la fustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mio! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho a como había sido yo. Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza.
Lo tengo
todo, todo. Y lo
aprecio, pero desde los siete años
odio a la gente en general... Sólo porque a la gente le resulta fácil
relacionarse y ser comprensiva.
¡Comprensiva! Sólo porque amo y me
compadezco demasiado
de la gente.
Gracias a
todos desde lo
más profundo de mi estómago
nauseabundo por vuestras cartas y vuestro
interés durante los
últimos años. Soy una criatura
voluble y lunática.
Se me ha acabado la pasión. Y recordad que es
mejor quemarse que
apagarse lentamente.
Kurt Cobain-
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